Rita Barberá trae al Papa a Valencia y se gasta el dinero que no tiene -y que no es suyo- en agradarle con fastuosas fiestas y Gallardón, envidiosillo él, decide que también quiere ganarse el cielo -y quien sabe qué más- cediendo, na, “unos metrillos pa la iglesia”.
Ay, que penilla no seguir las buenas costumbres de otras épocas.
[Encontrado en Escolar.net]

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