Egopost de domingo de consumo interno. Dosifíquese.

7 09 2008

Nota: este es el típico post que yo jamás leería en un blog porque trata principalmente de las comidas de cabeza del autor. Cosas que en realidad solo le interesan a él pero que en un acto de exhibicionismo personal descarado con cierto tufo a sobredosis de Manolo García y a autoafirmación de andar por casa decide “compartir” en su blog personal para, seguramente, causar vergüenza ajena en sus conocidos y abochornarse y arrepentirse semanas después al leer esas mismas líneas una vez pasada la enajenación que ahora mismo lo domina. Avisado queda el lector anónimo. Y el conocido.

* * *

Revisaba posts de hace un año hasta la fecha haciendo a la vez recapitulación de los últimos meses, de los enormes cambios en mi vida, la mayoría repentinos y a contrapie: amigos reencontrados y a veces redescubiertos, otros que de pronto parece que puedes perder en la mesa de un quirófano de la noche a la mañana, cambios de trabajo donde había que aprender a contrareloj a jugar con dinero ajeno, amores que parecían para toda la vida hasta que algo hizo que abrieras los ojos y cerrases esa página de tu vida y otras relaciones repentinas, inesperadas, más o menos breves que te dejan un sabor agridulce, un buen recuerdo y un mutuo “fue-bonito-mientras-duró, encantado de haberte conocido y que la vida te trate bien”.

Y esta tarde, no se bien como pero, después de un par de semanas con demasiados asuntos rondandome por la cabeza, después de lidiar con incertidumbres e inseguridades que -literalmente- no me dejaban pegar ojo, he sido consciente de que todo parece que se va resolviendo con un poco de voluntad y otro poco de saber esperar y darle tiempo a las cosas. En lo profesional y en lo personal estoy disfrutando de un momento bastante dulce que, visto con perspectiva, parecía que venía tejiendose desde hace meses sin que me diera cuenta. Es una sensación extraña. Todo mi entorno está bien, mucho mejor -desde luego- que hace un año por estas fechas, y tengo bastante confianza y hasta una cierta ilusión creciente (de esa que te hace sonreir como un bobo) en los próximos meses.

Saco, como me gusta hacer, alguna conclusión, es inutil desesperarse o deprimirse, todo tiene solución aunque no la veamos y cuando no la tiene seguramente la experiencia nos haga más fuertes y sabios. También tratar de hacer ciertos planes a largo plazo es ingenuo, la vida te los va tumbando o desviandote continuamente. Simplemente hay que ser coherente y conocerse, ser uno mismo pero tratando de mejorar continuamente, reconocer los errores para no volverlos a cometer y corregir los anteriores si es posible. El tiempo construye el resto si vas haciendo los deberes y, en ocasiones, una noche de verano, tras horas juntos y al dejarla en casa… la vida te sonrie y te da un dulce que no esperabas.


Acciones

Información

Deja un comentario