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La pesadilla de ir a clase

Esta vez la china le hab�a tocado a Jokin. Jokin era un chaval de 14 a�os, un adolescente aficionado a la inform�tica, a Internet y por lo visto, algo introvertido �os suena el perfil?. Sus compa�eros de clase (lease “esos putos ni�atos”) ten�an una afici�n a la que, para no perder la costumbre, le dedicaban un ratito cada d�a: hacerle la vida imposible a Jokin. Sistem�ticamente este era humillado y apalizado en el instituto sin que nadie tomase cartas en el asunto. Las asistencias a clase eran su calvario y no pod�a pedir ayuda ni siquiera a los responsables del centro. Al contrario, una profesora (lease “esa jodida cantama�anas incompetente”) incluso colabor� al linchamiento psicol�gico al que era sometido el chaval a diario.

Los ni�os son as�, as� de gilipollas, as� de crueles y as� de necios. Son as�, y sus padres (lease “echamos vida al mundo y nos desentendemos de ella”) no se quedan atr�s. En este caso los agresores tuvieron la excusa perfecta, tan buena como cualquier otra, para hacerle blanco de burlas y golpes a pu�o cerrado. El motivo era lo de menos, ahora ten�an alguien con quien descargar sus frustraciones y sus propios miedos a diario. Adem�s, que co�o, era divertido, era reconfortante saber que el grupo les daba fuerza y valent�a. Uno se siente mucho m�s valiente insultando junto a otros seis o siete “amigos”, sabiendo que una patada por la espalda no le delatara si su victima est� rodeada, sabiendo que nadie hablar� y que, aunque hablen, el castigo ser� leve o inexistente, ya sabeis de lo que hablo, sentirse m�s valiente.

Cuando uno se entera de noticias como esta siente mucha pena y a la vez una sensaci�n de rabia, de cierto tipo de impotencia al ver que las mismas historias se repiten una detr�s de otra sin que nadie haga nada para evitarlo. Te queda ese deseo imposible de haber estado all�, en el momento en que ese adolescente completamente desesperado miraba al vacio y rememoraba las palizas y los insultos y tomaba su ultima decisi�n harto de no poder tener una vida normal, de soportarlos a todos, a ellos y a los dem�s que les permit�an hacer lo que hac�an con su indiferencia.

A aquel chaval le hubiese bastado alguien que creyese en �l incondicionalmente y que le apoyase cuando todos le dieron la espalda. Unas palabras de sus padres, un profesor que dejase las cosas muy claras a sus compa�eros sobre lo que es el respeto y la dignidad de cada uno, incluso un simple amigo que le ayudara a hacer frente a los “matones” de la clase o que, al menos, intentase ayudarlo.
Jokin no encontr� nada de esto. Presumo, y tal vez me exceda, que sus padres no fueron los m�s vigilantes ni los m�s atentos. Presumo ,y no me excedo, que Jokin no ten�a una personalidad lo bastante fuerte como para lo que se le vino encima y presumo, y acierto, que alguien en ese centro de ense�anza debe tener los huevos pelados de tanto rascarselos a dos bandas.

Conclusi�n. Una esquela m�s que se olvidar� pronto y mientras tanto miles de dramas personales que permanecer�n en el silencio gestando traumas de por vida en colegios e institutos gracias a padres desinteresados y a profesores incompetentes.

�Quien har� algo para acabar con esto?

Nota: El lenguaje empleado en este post ha sido intencionadamente malsonante en ocasiones. Es el pobre recurso de este aprendiz de bloger para remarcar el profundo asco que siente ante situaciones como esta.

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