Eminencias

Odio a las eminencias.

Las odio y os explicaré el por qué. Una eminencia es un profesor/catedrático, casi siempre son catedráticos, que ha publicado más de una docena de libros de temática tan interesante como “El interés jurídico de los juanetes” o “Estudios sobre el derecho civil en la cría de almejas machas” y que se cree tan importante como la Duquesa de Alba (o más).

Las eminencias dan sus clases, cuando aparecen claro, de una manera un tanto peculiar. De entrada no hablan, regurgitan, vomitan sobre los alumnos un discurso parecido a una conferencia pero en un tono perfectamente monótono y cansino capaz de sedar a un rinoceronte furioso. Si hay suerte, ese día la “clase” puede que tenga algo que ver con el programa de la asignatura, si no, es posible que durante sus largas (laaaargas) diatribas soporiferas “su eminencia” tenga a bien sacar del armario alguna de sus “batallitas” sobre viajes, congresos y compadreos con otras “eminencias” que poco o nada tienen que ver con lo que se debería estar explicando en ese momento.

Por lo general, estos cúmulos de saber, alargan sus clases un mínimo de un cuarto de hora de más desesperando al personal más paciente que aguanta estóicamente su verborrea mientras trata de anotar dos ideas al vuelo sabiendo que ya tendría que estar tomando notas en otra clase. Por supuesto que las eminencias saben que antes y despues de la suya hay otras clases, lo saben, y que muy a menudo los alumnos tenemos que subir y bajar pisos para llegar al aula correspondiente, pero eso no importa, a ellos no les afecta el que tu llegues diez minutos tarde, con la consecuente mirada de odio del profesor que, y esto no se publicita tanto, tambien ve afectada sus clases por culpa de “su eminencia”, eso no les importa, son eminencias.

Huelga decir que las eminencias son intocables, hablan oro y cagan rosas, no se les puede recriminar que no den unos apuntes en condiciones, que no se ciñan al programa, que no asistan a las clases sin previo aviso, mucho menos que no aparezcan por las tutorías aun cuando has concertado dos y tres citas con ellos (con idéntico resultado), tampoco tienes que rechistar cuando te meten todo el programa para examen sin haber dado ni la mitad y además exigiendo unos conocimientos profundos siquiera para aprobar raspadillo.

No, ellos son eminencias, están por encima de los demás, tienen esas prerrogativas y otras por que en realidad son ellos los que nos están haciendo un favor yendo a la universidad a transmitir su amplio saber a nosotros, humildes estudiantes mortales.
Que más da que algunos haga años que no tocan el oficio en la calle, o que las quejas se multipliquen en la mesa del decano, que hasta en la secretaría de su departamento, e incluso los demás profesores, le odien. No importa, “la uni es asín”.

En confianza “eminencias”, se podrían ustedes largar, meterse su amplio saber por donde nunca sale el sol y dejar paso a los jovenes profesores que no sabrán tanto, pero al menos nos tratan con educación y respeto y no como a un chicle apegado en el zapato, eminencia.

P.D: Eminencias, estoy hasta los ovoides de tener que comprar sus CARISIMOS libros que, y esto lo sabemos ustedes y yo, son una mierda. La fotocopiadora va a ir que vuela este curso, avisados quedan.

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