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Oposición

La carta, por fin ha llegado la carta. Semanas esperándola ansioso. Cada día esperándola, cada día revisando el correo. Ya ha llegado.

Todo empezó hace unos meses. Un curriculum, una foto y un carro de ilusión. No volví a saber nada hasta diciembre. Entonces me llamaron cuando todo parecía perdido, los días pasaban y a gente de mi alrededor la convocaban a la primera prueba, a todos menos a mi. Cuando todo parecía perdido, un mensaje en el contestador. The last hope, “teniamos el número de teléfono mal”, o ahora o nunca, última convocatoria.

Un hotel, mucha gente, todos jóvenes, todos ilusionados y nerviosos, los veteranos, encallecidos en estas lindes, aguantando el tipo sin esbozar la sonrisa nerviosa que inevitablemente se nos escapaban a los demás. Vamos allá. Casi dos horas de prueba, calculo y taladreo psicológico ¿hasta donde sabrán de mi con un test tan estúpido?. Demasiado para una tarde, saturación mental máxima. ¿Valdrá la pena?

Pasaron los días, algunos quedaron en el camino, finalmente me volvieron a llamar: “has pasado la primera fase” (una sonrisa, oreja a oreja, ¿y no me ponen una pegatina con un número? pensé) “Te llamamos para decirte donde y cuando tienes que acudir a la segunda” Sir, yes, sir.

Día de la segunda prueba, nervios, muchos nervios, muchos más que el primer día. Nos reunen en habitaciones separadas, por grupos, nos enfrentan, anotan nuestras reacciones: nos analizan. Después, uno por uno, nos entrevistan. Tengo experiencia, sé del tema. Creo que ha salido bien ¿o es lo que aquel tipo quería que pensase? ¿habría dicho alguna inconveniencia? ¿sería lo suficientemente convincente? ¿habré fallado?

“Un mes por lo menos para que os llegue por carta una respuesta”

Y llegó. La tengo a mi lado. No diré que me lo esperaba, por que no es así. No diré tampoco que no me había hecho ilusiones, por que no es así. Tampoco que no desease ese trabajo. Lo deseaba. Y no en lo económico, sino como autoconfimación de que después de tantos años se me habían abierto nuevos caminos, nuevas oportunidades.

Mi primera oposición a un empleo, un buen empleo. Y mi primera derrota. No hay que hundirse, claro que no, pero pasarán días hasta que se me quite el mal sabor de boca que deja la esperanza sostenida durante semanas. Mañana es el Foro del Empleo en mi campus, otro curriculum, otras fotos y mucha más ilusión. Veremos.

Categorías:Personal, Universidad
  1. 20/2/2007 a las 9:58 pm

    Animo, la próxima habrá más suerte… y si no, la próxima🙂. Tú no dejes de intentarlo

  2. 25/2/2007 a las 6:05 pm

    Menudos capullos!! peor para ellos no saben lo que se pierden , sabes lo q mas m jode? q luego vas a alos bancos y te toka cada gilipollas inutil, q yo me pregunto…¿y este , ha sacado la oposicion y los tests y la dinamica de grupo? x favor…. en fin animo, tu vales muxo y seguro q hay un trabajo esperandote .

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